13 de noviembre, un mal día para ser periodista
13 de noviembre, un mal día para ser pediodista. Hace tiempo que sabemos que Localia TV cierra el 31 de diciembre. Estamos enterados desde hace algo más de un mes y medio. Aún así, puedo asegurar que duele. ¿Cómo sucedió todo? Fue tan simple como trágico. "Puede que esto cierre antes de lo que pensamos..., puede que a finales de año". Esas inocentes palabras salieron de la boca de nuestro queridísimo representante sindical, en el ofice, donde hacemos nuestras comidas comunales. Yo, sin inmutarme en ese momento, seguí comiendo pensando en el trabajo del día que me quedaba por delante. Tres días después, una llamada de teléfono me dejó claro cuál era la situación: "¿Qué se ha dicho en la reunión?". "Que esto se cierra a finales de año". A veces, es imposible que el ser humano interiorice algunas noticias en el mismo momento en el que las conoce. El cierre de Localia fue una de ellas para mía.
El mismo día por la noche recibí la llamada de una compañera de EFE: "Oye que me he enterado de lo de Localia, ¿cómo estás?" También los diarios digitales se hacían eco de ésta la noticia, que en este caso, era involuntariamente protagonizada por nosotros, los "curritos": "Localia cesa de sus actividades". El comunicado de la empresa esgrimía varios motivos que justificaban el cierre: "la situación económica española, la crisis publicitaria en el sector y la existencia de dificultades e incoherencias en el marco audiovisual español y la arbitrariedad politica en el proceso de concesiones de licencias". Traducido al lenguaje llano, que Localia cierra porque PRISA tiene una deuda que quita el hipo y ha decidido vender las empresas de su imperio que no resulten rentables. Además en el comunicado tuvieron la delicadeza de hacer referencia, de forma discreta, a doña Esperanza Aguirre, artífice máxima de que por aquel entonces (13 de noviembre) Localia no dispusiera de licencia para continuar emitiendo en digital, una vez llegara el apagón analógico. Ahora como todos sabemos y tras sentencia judicial, el concurso de licencias debe ser repetido. A pesar de ello Localia tiene ya su sentencia de muerte: 31 de diciembre.
La verdad es que hay un antes y un después del día D, o sea 13 de noviembre. Charlas con los jefes. Charlas con los trabajadores. Charlas entre amigos. Comentarios:. "Para lo que me queda en el convento me cago dentro" Chistes: "Nos quedan dos telediarios o me han dicho que me puedo coger todos los días libres que quiera, pero en Enero". Y por supuesto, fiestas de despedida con visitas de "exlocalios" incluídas. Todo se ha ido acumulando y sucediendo en el tiempo de una forma apresurada e inquietantemente tranquila. La verdad es que la sensación entre los trabajadores es de resignación. Sabíamos que estábamos trabajando en una "tele" sin futuro, sin licencia. Estábamos al tanto de que el verano de 2009 podía ser el punto de inflexión. Pero desde luego, no esperábamos tomarnos el turrón con la "carta de cese de actividad", entre las manos.
A pesar de que muchos puedan pensar de que a partir del momento en que nos comunicaron que "esto se iba al carajo", los trabajadores en general nos íbamos a relajar, no ha sido así. Totalmente al contrario. Puedo asegurar que todos hemos continuado trabajando como cualquier otro día. Nos hemos dejado la piel hasta el último minuto. Y creo que el motivo por el cuál no nos hemos desmoralizado ha sido, principalmente, que todos los que formamos parte de Localia, no sabemos hacer las cosas mal (por lo menos por propia voluntad). Hemos seguido con nuestros "A pies de calle" y con nuetras piezas de cultura, religiosamente. Con nuestros varios viajes al día a Alcorcón, Getafe, Leganés, Alcalá o Móstoles. Hemos continuado trabajando tal y como lo hemos hecho durante todo este tiempo. Como desde el primer día en que cada uno de nosotros pisamos la redacción de Gran Vía, 32 por primera vez.
Lo mejor la gente...
