PLUJA CONSTANT
A través de la amistad que une, desde la infancia, a dos policías de barrio, "Pluja constant" retrata de manera efectiva, y al más puro estilo "hollywoodiense", a aquellos personajes y situaciones que se han quedado fuera del sistema. Pandilleros de los bajos fondos de Chicago, prostitutas extorsionadas, sórdidos asesinatos, policías de la vieja escuela, y una familia modelo, que finalmente no es lo que parece, son habituales sobre el escenario de " La Villarroel". Una vez más una obra de teatro pone el foco de atención en aquellos dramas sociales y, a la vez de clase, que ya hacia los años 50, el dramaturgo norteamericano Tennessee Williams, había puesto su punto de mira. Y en esta ocasión, vuelve a confirmarse que este conflicto entre lo preestablecido o "status quo", y la perdición, como característica principal, por antonomasia, de los personajes "tennessinaos", surte efecto.
"Deny", el amigo y compañero que siempre ha llevado la voz cantante en la relación de amistad, se presenta ante el público como el estereotipo de persona segura de si misma, y que cuenta con una fuerte personalidad. Es él el triunfador padre de familia que, a la desesperada, intenta sacar de la aparente apatía alcohólica en la que "Jowie", su hermano del alma, parece haber caído. Éste, un perdedor y sin rumbo en la vida, pretende cambiar su destino, pero sin, aparentemente, tener voluntad suficiente.
Como sucede en este tipo de situaciones nada es lo que parecía ser en un principio. O mejor dicho, a lo largo de la obra sucede un proceso de purgación de los pecados de Deny imprescindible para la definitiva redención de Jowie. A medida que la trama principal se desarrolla -Deny se ve involucrado en una espiral de penosos acontecimientos que le abocaran a un final fatal-, a la vez subyace una segunda trama, que es el objetivo principal de la misma obra. Es el propio Deny quien a la postre adopta los atributos negativos que caracterizaban a Jowie. Por ellos deberá pagar, y acabar así, convirtiéndose en el mártir redentor que otorgará, -cuál ángel redentor- la segunda y última oportunidad para que, el débil y siempre segundón Jowie, encuentre algo por lo que le merecerá la pena seguir viviendo.
