¡Qué "cojonudos" somos, Pepe!
Cambio de año. Cambio de cifra. Cambio de vida. Demasiados propósitos por cumplir a partir del uno de enero. Mejor dicho, del dos, porque el primero de enero, pasando la mayor parte del día en cama y con resaca, poco se puede cambiar. Incluso la ley se repanchinga en el sofá impotente ante el tedio de Año Nuevo. Y eso que no debería haber nada por encima de ella, de la ley (se entiende), pero también se ha tenido que amoldar a los excesos de estas fiestas, y aplicarse con retraso. Piadoso lapso de tiempo para los nostálgicos del café, cigarrillo y charla con el camarero, por supuesto. Me refiero a la controvertida ley Anti tabaco que pasadas las primeras 24 horas de 2011, no permitirá fumar en ningún lugar público cerrado. Un día de transición para que el cuerpo depure los cigarrillos que se fumaron demás durante la noche. Bendita idiosincrasia, aunque mal comienzo para una ley que pretende derribar murallas tan altas como las de la misma cultura.
Cuando digo controvertida me refiero para la mentalidad patria, porque si echamos un vistazo a nuestros vecinos europeos, ellos ya llevan libres de malos humos, hace ya mucho tiempo. Por cierto, desde ultramar también nos llegan noticias al respecto, en Argentina tampoco se permite fumar en los lugares de ocio. Parece que lo único que es implacable a los efectos del cambio de calendario es el dinero. Y no sólo me refiero a deudas y créditos aún por sanear, sino a las nuevas cargas impositivas que están por llegar. ¡Qué digo! Si ya las tenemos aquí, y ya hemos empezado a sufrir desde el segundo uno. Subida de un 10% en la factura de la electricidad y de un 4% en la del gas. Todavía estábamos pronunciando las primeras sílabas de un sincero "feliz año nuevo", cuando el contador "de la luz" de nuestra casa facturaba automáticamente más euros por cada kilovatio. ¡Menudo varapalo para los verdaderos economistas de nuestra sociedad, que no son otros que nuestras queridas amas y amos de casa. Engranaje insustituible de nuestra existencia y nuestra calidad de vida.
Tampoco me gustaría olvidarme, en estas fechas tan señaladas, de nuestros mayores. El gobierno ha despedido el año 2010 con el anuncio de una subida de las pensiones de 1,3%. Aunque por otro lado advierte que España necesita una reforma del sistema de pensiones de forma urgente. Otra prórroga "in extremis" para un país como España caracterizado por el alto índice de suspensos. Pero ya se sabe, aquí, entre el fútbol, las vacaciones y el "qué cojonudos somos, Pepe", todo se deja para después. Y luego nos coge el toro, algo también, muy español.
