El adiós
Ver algo por última vez. Cuando saboreamos un adiós mortalmente en los labios. Cuando se sabe que es para siempre y para nunca más. El terror a comprender la pérdida completa y para siempre. Los segundos de una angustia indescriptible. La insoportable opresión en el pecho como si cada costilla martilleara los pulmones despiadadamente. El pulso desbocado en las sienes. La mirada perdida hacia el infinito. El ahogo. La inesperada última frase pronunciada retumbando en las paredes del cráneo. Como el avance mortífero de un ejército hacia el campo de batalla. Como el polvo levantado en el camino que ciega los ojos. Como el vacío que silencia la oscuridad y la muerte.
